De abuelas y Delmiras

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Todos nos acordamos (o algunos) de aquellas mujeres que murieron luchando por sus derechos. Hoy en la clase de español hablamos sobre la vida de Delmira Agustini, poeta uruguaya que fue baleada por el marido después de una vida de ¨desacatos sociales¨.

Delmira fue una adelantada en su tiempo. Habló de sexo y sexualidad públicamente cuando ni siquiera los hombres lo hacían. Describió el placer femenino a través de la poesía, describió el sabor del sexo utilizando un vocabulario refinado. Estudió. No se calló. Y murió por eso.

Abuela, mamá y yo
Mi abuela no escribió poesía. No terminó la primaria y tampoco publicó libros sobre las cosas que sentía. Mi abuela dejó un novio después de cinco años pasados los veinte cuando las mujeres de 20 eran las de 30 de ahora. Se separó porque quería seguir trabajando y no quería que un futuro arquitecto la mantuviera como si lo necesitara. No le importó las convenciones sociales y seis meses después de estar de novia con mi abuelo, se casaron. No tuvieron hijos en seguida sino que lo buscaron cuando quisieron en un tiempo donde los hijos eran regalos divinos. Y nació mi mamá. Y en medio de la militancia inmortal de mi abuelo, la crió entre marchas y dictaduras, acogió peronistas y perseguidos, discutió por su salario cuando le pagaban menos por ser mujer, salió de una fábrica como si le sobrara la plata cuando no le gusto el trato que recibía como empleada, le puso los puntos a los que se querían aprovechar de ella y nunca, nunca bajó la cabeza ante nada.

Para ella es mi saludo. Para ella y las abuelas del mundo porque sin ellas, no estaríamos acá…